Enid M. Blog

abril 2, 2011

época de cambios

Filed under: Uncategorized — enidm @ 10:31 am

” Había salido de Alemania huyendo de la herejía y de la gótica alemana. Eso decía: que huía de la gótica. Se quejaba de que en su país era imposible desarrollar la creatividad tipográfica. Los impresores alemanes se resistían a introducir un tipo de letra más humano y menos vanidos. La schwabacher, que es una gótica algo más redondeada que la gótica clásica, era todo lo que sus compatriotas estaban dispuestos a aceptar. Así se marchó de allí. Se vino para Lyon y tomó una cámara alquilada en una casa de vecinos que había cerca del taller. Y una mañana apareció con su muestrario, un muestrario muy delicado, pero muy escaso de bastardillas. Tenía muchos modelos de redonda, pero apenas tenía bastardillas. Y los Trechsel entonces querían bastardillas. La mayoría de los impresores había sustituido la gótica alemana por la tensión vertical, por las letras condensadas y las curvas rotas de la bastardilla. De hecho, los Trechsel eran famosos por la exuberancia de sus bastardillas, por la majestuosa cola de su g, que se prolongaba con exageración hasta unirse con letras anteriores.

Entonces les grababa los punzones y les abría matrices Pierre Merrin, otro enamorado de la cursiva. Pero a él, a Pfister, la bastardilla, por más elegante y oblicua que fuese, por más que sus trazos ascendentes estuvieran enlazados, seguía recordándole a la gótica alemana. Y además la bastardilla era muy antipática de grabar: como las cabezas de sus trazos iban más allá del cuerpo del tipo, se rompían muy fácilmente. Pero no era por eso por lo que no trabajaba la bastardilla. No trabajaba la bastardilla porque estaba convencido de que en un plazo breve, en dos o tres años como mucho, los tipos redondos iban a imponerse en el mercado. Sobre todo en los tamaños medios: entredós, lectura y texto” . (Reconstrucción. Antonio Orejudo)

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